Aviso Legal y Política de Privacidad

domingo, 27 de julio de 2025

Entre el Sueño y la Realidad: el laberinto de Abre los Ojos (Alejandro Amenábar, 1997)

Reseña de Erik R. Campoy©


Alejandro Amenábar, en su tercera película, alcanzó con Abre los Ojos (1997) una de las cimas más fascinantes del cine español contemporáneo. Este thriller onírico, que desafía la percepción de la realidad, es probablemente la obra cumbre de Amenábar, un director que combina inteligencia narrativa, riesgo visual y un dominio absoluto del suspense.

La historia sigue a César (Eduardo Noriega), un joven atractivo, millonario y acostumbrado a obtener todo lo que desea, cuya vida perfecta se convierte en una pesadilla tras un accidente que lo desfigura. A partir de ese momento, la película teje una red de sueños, recuerdos y realidades alternativas en las que el espectador, al igual que el protagonista, pierde la noción de qué es verdad y qué es ilusión. La aparición de Sofía (Penélope Cruz), musa luminosa y enigmática, añade un tono romántico y casi metafísico a la narración, mientras que el personaje de Nuria (Najwa Nimri) encarna el deseo oscuro y destructivo.

Amenábar construye su relato como un juego de espejos: cada plano, cada secuencia, encierra una pista o una trampa. Amén de la fabulosa música original, compuesta por el propio Amenábar junto con Mariano Marín, al igual que ya ocurriera en el caso de la cinta anterior, "Tesis (1996)" , aunque esta vez con un ligero matiz cualitativo, ya que el director hispano-chileno cuenta esta vez con la increíble calidad instrumental de la reputada Filarmónica de Praga, que logra un resultado impresionante. 

Las canciones de la película, por otro lado, cuidadosamente escogidas —con temas de Massive Attack o Chucho— refuerza esa sensación de viaje al subconsciente. 

La dirección logra una atmósfera inquietante y surrealista que hace que el espectador viva la confusión de César en carne propia, sumergiéndose en una espiral de paranoia, sueños lúcidos y recuerdos fragmentados.

Lo que hace de Abre los Ojos un filme único es su capacidad para cuestionar el concepto mismo de realidad. ¿Somos dueños de lo que percibimos o estamos atrapados en una proyección de nuestros propios deseos y miedos? El guion, coescrito por Amenábar y Mateo Gil, invita a esta reflexión con una mezcla impecable de ciencia ficción, suspense y drama psicológico.

Caramelo de suspense

Cuando los créditos finales se acercan, la película deja al espectador con una pregunta que retumba como un eco inquietante: ¿y si ahora mismo no estás despierto, sino atrapado en tu propio sueño, esperando que alguien —o algo— te diga que “abras los ojos”?





"¿La verdad? Puede que no la soportaras..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario